lunes, 6 de abril de 2026

POEMA y SAETA

Lee el texto de Gabriela Mistral Premio Nobel de  Literatura 1945

¿De qué quiere usted la imagen? preguntó el imaginero: 
Tenemos santos de pino,
Hay imágenes de yeso,
Mire este Cristo yacente,
Madera de puro cedro,
Depende de quién la encarga,
una familia o un templo,
o si el único objetivo
es ponerla en un museo.
 
Déjeme, pues, que le explique, lo que de verdad deseo.
 
Yo necesito una imagen
de Jesús El Galileo,
que refleje su fracaso
intentando un mundo nuevo,
que conmueva las conciencias
y cambie los pensamientos,
yo no la quiero encerrada
en iglesias y conventos.
 
Ni en casa de una familia
para presidir sus rezos,
no es para llevarla en andas, cargada por costaleros.
Yo quiero una imagen viva
de un Jesús Hombre sufriendo,
que ilumine a quien la mire,
el corazón y el cerebro.
 
Que den ganas de bajarlo
de su cruz y del tormento,
y quien contemple esa imagen no quede mirando un muerto,
ni que con ojos de artista
sólo contemple un objeto,
ante el que exclame admirado: 
¡Qué torturado mas bello!.
 
Perdóneme si le digo,
responde el imaginero,
que aquí no hallará  seguro la imagen del Nazareno.
 
Vaya a buscarla en las calles,
entre las gentes sin techo,
en hospicios y hospitales
donde haya gente muriendo.
En los centros de acogida en que abandonan a viejos,
en el pueblo marginado,
entre los niños hambrientos,
en mujeres maltratadas,
en personas sin empleo.
 
Pero la imagen de Cristo
no la busque en los museos,
no la busque en las estatuas,
en los altares y templos.

Ni siga en las procesiones
los pasos del Nazareno,
no la busque de madera,
de bronce, de piedra o yeso,
¡mejor busque entre los pobres, su imagen de carne y hueso!

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