miércoles, 18 de febrero de 2026

REFLEXIÓN MIÉRCOLES CENIZA 2026

Miércoles de Ceniza, comenzamos el camino de la Cuaresma: un tiempo sencillo y profundo para volver al corazón. La ceniza sobre nuestra frente no es un gesto vacío; es una llamada suave pero firme a ponernos en camino, a reconocer lo frágil y lo verdadero de nuestra vida, y a abrirnos de nuevo a la conversión. No se trata de hacer más cosas, sino de vivir de otra manera, con el corazón despierto.

La Cuaresma nos invita a cuidar los espacios de diálogo con el Señor, momentos de silencio donde podamos escucharnos y dejarnos mirar por Él. En esa escucha también resuenan las voces de quienes nos rodean: sus heridas, sus cansancios, sus esperanzas. Convertirse es afinar la mirada para reconocer las necesidades cercanas y dejar que nos afecten, sin pasar de largo.

Ayunar, en este tiempo, puede ir más allá de lo material. Estamos llamados y llamadas a ayunar de todo aquello que nos aparta de amar: palabras duras, indiferencia, prisas, miedos que nos cierran, actitudes que rompen la comunión. Ayunar para hacer espacio, para que el amor tenga más lugar en nosotros y en nuestras relaciones.

Este camino no lo hacemos solos. Es una llamada a compartir. Somos comunidad, pueblo en marcha. La Cuaresma nos recuerda que lo que somos y lo que tenemos está llamado a compartirse. Desde lo pequeño y cotidiano, aprendemos a vivir con otros, a sostenernos mutuamente y a caminar juntos hacia la Pascua, con un corazón más libre, más atento y más dispuesto a amar.
CVX 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Revisa la redacción y la ortografía antes de publicar tu comentario.