Wednesday, April 8, 2026

TRADICIÓN SEMANA SANTA: LOS PRIMEROS PASOS

En la Jerusalén del Imperio romano se llevaban a cabo procesiones devocionales por la ciudad. 
Las celebraciones de Semana Santa obligaban a ir de un escenario a otro para recrear los hechos narrados en los evangelios, así los traslados en una procesión litúrgica se convirtió en una forma de "hacer de la necesidad virtud".
En otros lugares del orbe cristiano no era preciso ya que allí no existía la necesidad (ni tampoco la posibilidad) de trasladarse desde la Anástasis hasta el Monte de los Olivos o desde Getsemaní hasta el Cenáculo. 
La costumbre era realizar los ritos pascuales dentro de un mismo templo, sin procesiones.
Cuando se conocen testimonios como el de Egeria, muchas sedes episcopales decidieron imitar aquella liturgia "estacional" que se llevaba a cabo en Jerusalén. 
La Ciudad Santa debía ser un espejo en el que se miraran todas las naciones del mundo.

Fernando Galtier Martí (historiador y catedrático) publicó en 2008 "Los orígenes de la paraliturgia procesional de Semana Santa en Occidente". 
  • En la España visigoda (507-711) se empezaron a celebrar procesiones en Domingo de Ramos muy parecidas a las que describe Egeria en sus cartas. 
  • Se bendecían ramos y palmas y se cantaban himnos durante un recorrido que unía dos iglesias de alguna localidad que estuvieran cercanas. 
  • Se procesionaba el Viernes Santo imitando el modelo de Jerusalén. 
  • En Toledo era costumbre sacar un pedazo de la Vera Cruz (lignum crucis) en un relicario, desde la catedral hasta la iglesia de la Santa Cruz.
  • Más tarde hay testimonios escritos que hablan de procesiones en Domingo de Ramos efectuadas en el Imperio carolingio, en ciudades como Metz, Angers y Saint Riquier (localidad donde se produjo la primera procesión del Domingo de Resurrección en Occidente de la que se tiene constancia documental, a finales del siglo VIII).
  • En Roma surgió la costumbre de que el Papa encabezara el Viernes Santo una procesión que unía la iglesia de San Juan Letrán con la de Santa Cruz de Jerusalén, le acompañaba la curia y caminaba descalzo (igual que lo hacía el patriarca de Jerusalén), llevando a cuestas una reliquia de la Vera Cruz.
  • Entre el 700 y el 800 la liturgia procesional estaba ya muy enraizada en Occidente, pero aún faltaba un elemento básico: las imágenes.
  • Hasta el siglo X lo habitual era portar cruces de guía, cirios o relicarios. 
  • Referencia a Ulrico, obispo de Aubsburgo escrito en el 973:
"Ulrico, tras cantar la misa de la Santa Trinidad, bendecía los ramos de palmas y otros arbustos, y con el Evangelio, las cruces y otras sagradas insignias, y con la imagen del Señor sentado sobre el asno, […] con gran esplendor procesionaba".

  • A partir de estas fechas se empezó a buscar una mayor verosimilitud en las procesiones litúrgicas de Semana Santa añadiendo imágenes (tal vez iconos, tal vez pequeñas figuras) que ilustrasen los episodios de la Pasión. 

La idea era sentir la presencia de Cristo en la celebración.

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